Abigail llegó hasta la oficina contra el tiempo. La noche había sido caótica, Gabriel no paraba de toser. Agradecía enormemente tener a su amiga para poder trabajar, porque de lo contrario sería muy difícil hacerlo con su hijo así enfermo.
Miró su teléfono y no pudo evitar sentir un poco de sorpresa ante la falta del mensaje o alguna llamada por parte de Rafael, en verdad pensó que tal vez podrían estar un poco más… juntos.
Al caminar vio la puerta de la oficina de Rafael entreabierta, con las