Seguí vagando por ahí como un fantasma marginal, espiando la vida privada de las personas y maldiciendo mi existencia; era extraño no poder hablar con nadie pero suponía que era un castigo por ser tan chismosa cuando estaba consciente, aunque bueno, las cosas no habían cambiado porque ahora de verdad que no tenía nada mejor que hacer. Añorar lo bueno que viví en los tiempos en que no estaba en coma era lo único que me quedaba, realmente odiaba eso como cualquier persona normal lo haría mas que