Mientras yo fingía seguir inconsciente para no confrontar a mis familiares ellos continuaban peleando a diestra y siniestra como una jauría de lobos completamente enardecida, no paraban de pelear desde que llegaban a "cuidarme" hasta que se iban en la noche, era horrible así que no me atrevía a abrir los ojos en su presencia.
Nadie se salvaba a decir verdad pero sin duda alguna y bajo mi inteligentísimo criterio(que era el más acertado y cohertente de aquella sarta de infames subnormales) el p