La vida no mejoró, en ningún sentido, intenté adaptarme a la existencia en la cárcel pero aunque sentía que lo estaba logrando pasaban cosas que me herían, que terminaban por hundirme por completo.
A veces alguien me golpeaba, en otras ocasiones me robaban la cena, una vez llegué a dormir y mis sábanas estaban plagadas de caca humana, tardaron tres días en llevárselas en los que tuve que verme obligada a descansar en el suelo por que me prohibieron quitarlas. Aquel piso húmedo y frío terminó po