Creí que moriría, pasé varios días alucinando en medio de aquellos terribles delirios de fiebre; con un congestión terrible que con costos me permitía respirar, con las heridas hinchadas, sangrantes y purulentas. No podía tragar, con costos los pequeños traguitos de agua que la buena de Lily me ofrecía. Pase por un momento en que nisiquiera podía abrir los ojos, mi cuerpo helado pero que físicamente ardía no paraba de temblar incluso me castañeaban los dientes pero parecía que estaba predispues