Si, fue sumamente doloroso aceptar que el amor de mi vida había decidido tener un hijo con otra mujer y que esa se trataba de mi hermana menor. Recordaba una y otra vez la imagen de él alzando a su primogénito, aquel diminuto bebé que había procreado con la mujer que había elegido para pasar el resto de sus días. Era insoportable pensar en ellos como una familia feliz, en como ahora Tamyria tenía todo lo que yo siempre había soñado, aquella desgraciada se había robado mi vida para siempre, era