Mi corazón ardió por la furia de verse humillado. La derrota me pegó de lleno el vientre, un vacío sumamente doloroso me carcomía de adentro hacia afuera. Me pareció increíble que Alexander fuera capaz de llamarme para algo así, su crueldad era innegable y me dolía en lo más profundo de mi ser.
Me pregunté en incontables ocasiones si yo merecía aquel destino tan cruento, si era que acaso en esta vida yo había cometido tantos pecados como para que el destino o un ser superior, si es que lo hab