( Rodrigo)
Bajé del avión, sintiendo un peso en mi pecho. La decisión estaba tomada, y no había vuelta atrás. Miré a Regina, que sonreía inocentemente a mi lado. La culpa me carcomía por dentro, pero sabía que tenía que hacerlo.
"Samuel",llamé a mi asistente. Lleva a Regina a la mansión de la playa. Asegúrate de que esté cómoda y que tenga todo lo que necesita.
Samuel asintió y se llevó a Regina, que me lanzó una mirada de triunfo antes de irse. Me quedé solo, sintiendo el peso de mi decisión.
Me subí a mi Ferrari, y me dirigí al apartamento de Alexandra, mi corazón latiendo con anticipación y dolor.
Llegué al apartamento y llamé a la puerta. Ella abrió la puerta con una sonrisa que pronto se desvaneció al ver mi expresión.
"¿Qué pasa?", preguntó, su voz llena de preocupación.
Entré en el apartamento, cerrando la puerta detrás de mí. "Alexandra, tenemos que hablar", dije, mi voz baja y seria.
Ella se sentó en el sofá, su rostro pálido. "¿Qué es?", preguntó, su voz temb