Me alejé del apartamento de Alexandra, sintiendo un vacío en el pecho. La ciudad se deslizaba por las ventanas del coche como un borrón, mientras yo intentaba procesar lo que había hecho.
Llegué a la mansión de la playa, donde Regina me esperaba con una sonrisa triunfante. Me bajé del coche y me acerque a ella, intentando sonreír.
"¿Cómo te fue?", preguntó, su voz llena de curiosidad.
Me encogí de hombros, intentando parecer indiferente. "Se acabó", dije.
Regina sonrió, satisfecha. "Ex