Capitulo 12
Layla tomó mi mano entre las suyas, apretándola con una firmeza que intentaba transmitirme la seguridad que a mí me faltaba. Su expresión, antes divertida, se llenó de una empatía profunda que casi me hace volver a llorar.

‎—Ale, escúchame bien —dijo con voz clara—. Tú vales muchísimo más que la atención de un hombre como Rodrigo. No tienes por qué aguantar sus malas actitudes ni sus desplantes. Mereces a alguien que te llene de amor, no estar suspirando por alguien que ni siquiera sabe que ex
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