Gemma se sentó sobre la tapa del inodoro, con el corazón acelerado y un cosquilleo en el estómago. Los tres minutos que debía de esperar hasta obtener una respuesta parecían estirarse como horas. Aunque había programado una alarma en el celular, no podía evitar levantar la mirada hacia la prueba de embarazo sobre la encimera cada cinco segundos, como si al vigilarla pudiera acelerar el resultado.
No sabía con certeza cómo sentirse ante la posibilidad de estar embarazada; lo único que quería en e