Sebastian sacudió la cabeza apenas su primo Vincenzo terminó de hablar. Lo habían contratado para presentar el caso de Gemma en contra de Ginevra. Vincenzo era uno de los mejores abogados que conocía; en los últimos años había ganado un prestigio notable y su reputación de tiburón en los tribunales no era gratuita. Precisamente por eso lo quería allí: para asegurarse de que Ginevra terminara tras las rejas el mayor tiempo posible.
—No voy a dejar que Gemma se acerque a ella. ¿Quién demonios sab