Sebastian seguía a Gemma con la mirada mientras ella terminaba de alistarse para recostarse. ¿Quién hubiera pensado que resultaría tan fascinante verla ir de un lado a otro, cambiándose de ropa, aplicándose cremas o cepillándose el cabello? Pero no había nada que ella hiciera que le pareciera aburrido.
Podía pasar horas observándola en silencio, como un acosador. De hecho, lo había hecho la mañana anterior. Se había despertado antes que ella y había permanecido contemplándola dormir. No sabía c