Lilia abrió la boca para responder, pero no pudo. Porque habría sido una mentira. Y lo peor de todo era que Nikolai lo sabía.
En un movimiento rápido, su mano se deslizó hacia su cintura, atrayéndola hacia él. Lilia sintió su aliento contra su piel. Un instante más y se perdería en ese abismo, en esa oscuridad que él representaba.
Pero al final él se detuvo, y Lilia salió corriendo, aterrada por sus propios sentimientos.
Lilia subió las escaleras con pasos apresurados, con su respiración entre