Capítulo 75

El viaje fue agotador, los músculos de Alyssa se agarrotaron por el dolor y el esfuerzo físico que recientemente había aplicado en ellos. Las horas sentadas en auto y en el avión no mejoraron su condición. Así que, apenas el avión tocó altura, Alyssa se acurrucó en su asiento y cerró sus ojos.

La negrura del sueño la invadió casi al instante, y un sueño bonito de una pradera de flores rosas como la belladona la invitó. Su madre estaba allí junto a ella, su padre también. Y Alyssa no sintió renc
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