Artem miró con una ceja alzada a través del espejo retrovisor. Alyssa captó su mirada ambarina, iluminada por el sol, y sus pulidas facciones mostrar una sonrisa coqueta.
—Así que, ¿eres la prometida de Eros? —le preguntó Artem, variando su mirada entre la carretera frente a él y los ojos recelosos de Alyssa a través del espejo.
Ella se encogió de hombros, no con indecisión sino con decepción. Miró a Eros buscando alguna pista de qué podía responder, pero él tenía una mirada muy seria y silenci