El plan debería ser sencillo: matar a un mafioso, altamente buscado por la policía, sin guardias y bastante alcoholizado la mayor parte del tiempo. La idea que Alyssa, Eros y Darío tenían en mente debería hacerse al pie de la letra, funcionar, y del cual ellos podrían salir de allí con gracia y sin evidencia que los señalara.Solo que Alyssa tenía el grave presentimiento de que, en realidad, no sería así.La noche cayó con rapidez. Eros, Alyssa, Darío y el resto de los guardias con los que ellos contaban, estaban escondidos en una calle vacía a pocas cuadras de dónde debería ocurrir el accidente. Desde donde estaba, Alyssa podía visualizar a la distancia el semáforo donde todo ocurriría. Solo que el temblor en sus manos le decía que nada saldría bien.– ¿Tomaste tus armas, Ferrara? –Por la dureza en su voz, Alyssa podría jurar que estaba charlando con Eros. Pero en realidad era Darío quien se acercó hasta quedar junto a Alyssa en plena calle, mirando a la distancia. Ella le sonrió, in
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