El tiempo en el auto de camino hasta la casa de Darío y su esposa, todos iban en un silencio sepulcral. Alyssa estuvo perdida en sus pensamientos más de la mitad del viaje, divagando entre la droga de Elián, que de alguna forma había llevado encima, y aquel casi-beso que había compartido con Eros. Él no la miraba a los ojos desde entonces, notó Alyssa, y casi parecía que se tiraría por la ventana si sus cuerpos simplemente llegaban a rozarse.
El auto era lo suficientemente cómodo como para que