Mundo ficciónIniciar sesiónDel odio al amor, hay solo una boda entre tus padres... Ronnie y June son hermanastros aunque hace años no se ven, desde que su incipiente historia de amor terminó abruptamente por una traición. Él es un coach de football americano en Texas, es famoso y millonario. Ella una exitosa escritora de libros para adolescentes cumpliendo sus sueños en Nueva York. El destino los reunirá nuevamente cuando sus padres mueran dejándolos a cargo de su joven hermana. Pero las chispas saltarán una vez más junto con dolorosos recuerdos del pasado. Aparte, June tiene un secreto guardado desde hace muchos años del que Ronnie nada sabe...
Leer más18 AÑOS ANTES APROXIMADAMENTE
Sus padres habían llegado hacía menos de una semana de su viaje, y desde entonces no habían podido hacer mucho con Ronnie más que un beso robado o un rapidito en algún sitio oculto cuando sus padres estaban distraídos.
Bueno en realidad no era del todo cierto, pensó sonriendo y tocándose los labios. Por la mañana la había agarrado, la metió en una especie de armario de la casa. Su padre ya se había ido a trabajar y su madre justo salió un momento por un imprevisto, debido al llamado de una vecina.
Él llegaba de correr todo sudado, y cuando la vió desayunando, sin decirle nada la tomó de un brazo.
— ¿ Qué haces ?¡ mamá podrá encontrarnos!!! —
lo reprendió ella pero sonreía traviesa.
El olor de él era embriagante, almizclado por su sudor. Ella sintió la humedad entre sus piernas, él surtía ese efecto en ella.
— ¡Ven rápido June, si hablas perdemos el tiempo!!! — la reprendió él mientras la llevaba a rastras prácticamente.
La llevó al cuarto de lavado, donde había un pequeño armario. Allí había un espacio, estaba empotrado en la pared y tenía una puerta. Él la metió ahí.
Ella no pudo evitar reír.
— El hecho de que puedan encontrarnos me excita más — le dijo dándole un beso rápido Ronnie, metiéndole la lengua mientras se frotaba contra ella. Tomó sus manos con una de las suyas y las llevó sobre su cabeza mientras atacaba su cuello y con la otra mano, se metía por debajo, bajo la camiseta para agarrar uno de sus senos.
June gimió sin poder evitarlo.
— ¿ Te gusta "hermanita"? — le susurró en el oído. Amaba llamarle así y que ella le dijera 'hermano' aunque en realidad no tenían ningún lazo entre ellos pues eran hermanastros y desde hacía poco, aunque se conocían de pequeños. En ese momento eran prácticamente adultos, o mejor dicho jóvenes. Jóvenes que habían cumplido la mayoría de edad y estaban en el verano previo a la entrada a la universidad.
— Amo tus pechos — dijo él con un gruñido mientras levantaba su camiseta, bajaba su brassier y atacaba de lleno su delantera.
Él amasó, chupó, succionó y ella sintió que sus panties se humedecían.
June gimió más fuerte.
Él llevó su mano a su boca.
— Cállate salvo que quieras que nos encuentren — dijo él y sonrió con satisfacción. A media luz podía ver su rostro hermoso de cabello y ojos oscuros. Su camiseta húmeda por el sudor marcaba sus músculos, sus bíceps.
Ella lo agarró de los brazos y el volvió a atacarla. Iba de uno a otro pecho mientras los amasaba, pasando su pulgar por sus crestas ya sensibles pues él las había degustado durante días antes de la llegada de sus padres de su luna de miel.
Él fue agachándose, bajó por su vientre redondeado pues ella era una generosa talla 12, y bajó más hasta abrir sus piernas.
Cuando enterró su cabeza ahí, atacandola con su lengua, June debió morderse los labios. Agarró su cabello para hundir su rostro aún más entre sus piernas mientras él no le daba tregua.
Estuvo un rato allí, lamiendola, jugueteando con sus dedos hasta volverla loca de deseo.
Luego se incorporó, bajó su pantalón deportivo y sacó su miembro. Se la metió sin dilaciones, empujándola contra la puerta.
— ¡Oh June, maldición, como extrañé esto!
Ella también lo había extrañado. La embistió como poseído por el deseo mientras buscaba sus labios. Se dieron un beso a la vez apasionado y tierno. Ella llegó a la cima del placer primero y él pudo sentirla, siempre lo hacía. Y luego se vino dentro de ella, mordiendo su hombro para acallar un estertor que le salió desde adentro de su pecho. Siempre era así con su hermanastra.
En ese momento estaban ambos temblorosos y sudados. Su madre aún no había llegado.
— Ven vamos a la ducha — suplicó él aún temblando.
— Si mamá nos encuentra a ambos con el cabello húmedo puede ser sospechoso Ronnie
— Pues usa un bendito gorro de baño — dijo él y pellizcó uno de sus pechos de manera juguetona.
Finalmente la convenció y fueron juntos a la ducha dónde se enjabonaron mutuamente como amaban hacerlo.
— Tu cofia se ve graciosa hermanita
Ella rió y le tiró espuma en los ojos.
— Ah, ¿ con que esas tenemos? — el la agarró en un abrazo de oso y empezó a frotarse con ella, husmeando su cuello.
— ¡Jajajaja basta Ronnie, sabes que me da cosquillas, para!!! — él también rió y aprovechó para hacerle cosquillas. Hasta que en un momento la miró serio. Ella también dejó de reír y el momento se volvió íntimo.
Ella se dió vuelta y él la apoyó contra la pared de azulejos. Esta vez fue despacito, entrando centímetro a centímetro mientras besaba su cuello y llevaba una mano a su entrepierna para estimularla por delante hasta llevarla a la cúspide del placer...
Cuando llegó su madre no había ningún vestigio de lo que había ocurrido entre ambos. Él volvió a su papel de hosco adolescente no muy feliz con el casamiento de sus padres y ella a una sutil indiferencia. Igual temía que su madre se diera cuenta, ella la conocía muy bien. Y de idiota no tenía un pelo.
La madre de ella había sido íntima amiga de la madre de Ronnie, luego ésta murió y nadie sabía bien como pero entre consuelo y consuelo la madre de June y el padre de Ronnie se habían emparejado.
Ella y Ronnie se conocían de toda la vida y su relación había tenido altibajos, pero desde que sus padres se casaron todo había empeorado, él se deleitaba haciéndole todo tipo de maldades.
De eso había pasado poco más de un año.
En ese momento eran vacaciones de verano, el colegio - esa maldita tortura - había terminado.
Ahora eran mayores de edad y cada uno tomaría un rumbo. Su mejor amigo Kenny el MIT, ella su sueño de toda la vida alimentado por la misma madre de Ronnie desde que le regaló su primer libro: iría a Columbia. Y Ronnie cuyo único sueño era jugar en los Cowboys, iría a la universidad de Dallas.
Fue justamente ese verano cuando todo cambió cuando sus padres se fueron a una postergada luna de miel dejándolos solos quince días. Quince días que ella pensó serían tortuosos pero de alguna forma se transformaron en los más maravillosos de su vida.
Nada había sido planeado, simplemente de alguna manera se habia dado.
Ella siempre secretamente había amado a Ronnie, incluso cuando la despreciaba...
Pero esos días...nunca se los hubiera imaginado. Ni en sus mejores sueños.
Él fue su primer hombre, y por primera vez en la vida la idea de ir a Columbia estaba tambaleando.
Quizá podía estudiar en Texas para no mantenerse tan alejada, quizá...
—...mí amor, sabes que jamás te dejaría por esa cerdita...— era voz de Ronnie.
Escuchó el sonido de besos.
— Por Dios Carly, como te he extrañado...
Carly había sido su nemesis en la prepa. Una auténtica zorra que le hizo la vida imposible, la líder de las porristas y una rubia de infarto.
Y la novia de Ronnie por supuesto. Se había ido casi al mismo tiempo que sus padres. Fue a la casa de sus primos en Los Ángeles pues allí estudiaría y quería evaluar el lugar, de paso ver cómo era vivir en la playa por unos días ya que sus visitas por la distancia, habían sido muy ocasionales. Pero ahora de alguna forma había conseguido el dinero y pudo viajar. Carly se daba ínfulas pero su familia no era millonaria. De hecho, Ron padre tenía mucho más dinero.
— ¿ De verdad me extrañaste? — le dijo con su voz ridícula de niña.
Otro sonido de beso de lengua.
— Obvio, no veía la hora de que estés de regreso para disfrutar lo que queda del verano —
June se tambaleó y debió sostenerse. Estaban fuera, en la ventana y ella los podía oír fuerte y claro. Su madre justo la había enviado a la tienda de abarrotes y cuando estaba por salir los escuchó.
Casi pudo oír el ruido de su corazón al partirse.
Respiró hondo. "Un día seré una escritora millonaria, seré bella y delgada, y se tragará sus palabras". Ella siempre había tenido la autoestima por el subsuelo.
Pero a quién quería engañar. Sentía su cuerpo como gelatina, y lo único que deseaba era hacerse un bollito en su cama y ponerse a llorar.
Consideró decirle la verdad va su madre...o al menos que no podía salir a comprar, pero una parte de ella quería que él supiera que ella lo escuchó. Que mientras ella lo amaba él la usaba como método de descarga hasta que volviera Carly.
Nunca supo de dónde tomó valor, pero abrió la puerta con toda la dignidad del mundo y los enfrentó.
— Sería bueno que sus conversaciones íntimas las mantuvieran en privado, ya que se puede oír absolutamente todo desde adentro y esta es una casa de familia. Aquí viven nuestros padres...— tenía los ojos acuosos pero no les iba a dar el gusto. Ya habría tiempo para llantos.
UN AÑO Y MEDIO DESPUÉSEsa vez no estaba sola, la acompañaba Ronnie y Juju, que también exigió estar en la habitación aunque intentaron convencerla de lo contrario.June se trasladó con su gato Ginger, que aún a veces le gruñía a Golden, a la casa que había pertenecido a sus padres en Tyler junto a su familia.Rory consiguió el trabajo de sus sueños en una empresa en Dallas y para su sorpresa su "amiga" Tiffany insistió en trasladarse también, al final la contrataron como asistente de Rory.Resultó que Juju no estaba tan equivocada, Tiffany si sentía cosas por Rory. Y ahora estaban de novios, aunque era un poco gracioso verlos juntos. Juju solía decir que Tiffany era la versión superdotada de Penny en The Big Bang Theory. Y Rory ...bueno, se parecía demasiado a Sheldon aunque viviendo en una casa rodeado de gente estaba mucho mejor, más sociable (y de vez en cuando se dejaba abrazar).Tiffany había alquilado un apartamento pequeño en Dallas y Rory se quedó definitivamente en el cuarto
Juju se encerró con un portazo en la habitación, y Ronnie junto a Kenny se sentaron en los escalones del patio, mientras observaban a Golden jugar con Rory, que le tiraba el frisbee.Ninguno de los dos dijo nada, no había palabras para expresar las emociones que los atravesaban en ese momento.Habían pasado unos veinte minutos y Juju salió, se paró furiosa frente a ellos.—¿Vas a dejarla irse así como así? Yo no puedo creerlo — le dijo indignada a su hermano.—Es su decisión Juju—¿Acaso le has dicho que la amas siquiera?El silencio los envolvió y Rory se acercó con curiosidad.—No lo has hecho ¿no? — le reclamó la joven.Ronnie agachó su mirada.—Porque la amas ¿no?, dime qué no la amas y no diré nada más, dime que no te importa que te da igual y me iré nuevamente a mi habitación...— exigió la joven.—Claro que me importa...—¡DIME SI LA AMAS!!!—SI LA AMO, MALDITA SEA, LA AMO — Dijo riendo sin gracia. Se paró y le dió la espalda a su hermana que se acercó por detrás y lo abrazó.—
June hizo su maleta ante la mirada de Ronnie.Impávido en la tibieza de sus sentimientos por ella, incapaz de frenarla para absoluta rabia de June, que por dentro gritaba enfadada.Todo su espíritu se revolvía pero se estaba conteniendo.Quería gritarle, exigirle...pero una parte de ella temía su respuesta. Así que solo siguió metiendo la ropa dentro, en completo silencio.Ronnie finalmente salió de la habitación y ella se sintió con libertad para llorar, se sentía como esa joven juntando sus cosas con una bronca apenas contenida, apenas capaz de simular.Inspiró hondo para controlarse. 'Eres adulta June, esto es diferente'. Se dijo a sí misma pero una parte de ella gritaba "Porqué" en su cabeza. Que le dijera lo que realmente sentía, pero ella no estaba dispuesta a rebajarse ante él. Ya había rogado por su amor y atención demasiadas veces.Ella sentía que si él quería detenerla, de él dependía. En términos futbolísticos, el balón estaba en su cancha. Pero él no parecía dispuesto a de
Ese día pasó algo que cambiaría completamente el rumbo de las cosas.June recibió un llamado de Morfeo Prince, dueño de la editorial y esposo de su amiga en persona para darle dos noticias: Samantha había tenido un accidente y ellos habían recibido una oferta de Netflix para filmar la serie de Aquelarre adolescente, su saga de novelas para jóvenes.Cuando cortó la comunicación estaba un poco pasmada. Justo estaba preparando unos pancakes en el momento de la llamada y por poco se le pasan de cocción.Ronnie se acercó y le dió un beso en la mejilla mientras Rory cortaba las orillas de sus pancakes para hacer una torre cuadrada perfecta, como a él le gustaba.Juju miraba su celular con los auriculares puestos, mientras comía distraída sus huevos... así que solo Ronnie se había percatado del llamado y su posterior impresión.La tomó de la cintura y agarró su barbilla.—¿Estás bien? pareces un poco shockeada... — le dijo él preocupado.—Me acaba de llamar el dueño de la editorial en person





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