Fernando tenía su boca ligeramente abierta, la incredulidad y el asombro decoraban sus facciones. Él seguía viendo a Alyssa como la chica que se reía como una foca cada vez que él decía un chiste estúpido. Pero, desde esa última vez que se vieron, él notó que esa chispa infantil e idiota en las pupilas de Alyssa ya no estaba.
—¿Qué tanto ha pasado desde la última vez que nos vimos? —Alyssa lo miró con el ceño fruncido, cuando se detuvieron en una habitación con la puerta abierta, donde las chic