57.
RAQUEL
Despierto con el cuerpo pesado, como si aún no hubiera regresado del todo a mí.
El dolor sigue ahí, profundo, constante, pero ya no es el terror absoluto de anoche. Ahora es un recordatorio persistente de que sigo aquí. De que ellos siguen aquí. Respiro con cuidado, midiendo cada movimiento, escuchando el silencio extraño de una habitación que no es mía.
Hospital.
El olor a desinfectante. El pitido lejano de alguna máquina. La luz blanca que se cuela por debajo de la puerta.
Michael no