97.
MICHAEL
Una semana después todo ocurre demasiado rápido.
Durante días los médicos repitieron que los bebés estaban listos, que su evolución había sido excelente, que ya no necesitaban el monitoreo constante de neonatología. Yo asentía, agradecía, escuchaba cada indicación como si fuera un examen que no podía reprobar.
Pero una cosa es oírlo.
Otra muy distinta es verlo hacerse realidad.
Estoy parado en la habitación de neonatología mientras una enfermera termina de revisar los últimos papeles.