58.
MICHAEL
Estoy firmando unos papeles cuando la veo.
Levanto la vista por puro reflejo, y el mundo se me viene encima en un segundo. La madre de Raquel cruza la puerta de la habitación con pasos rápidos, decididos, el rostro duro, los ojos encendidos. No necesito que diga su nombre para saber quién es. Se parece demasiado a ella cuando está protegiéndose.
Raquel gira la cabeza desde la camilla y su expresión cambia al instante.
—Mamá…
No alcanzo a moverme.
No alcanzo a decir nada.
El golpe