El timbre del celular interrumpió el suave murmullo del apartamento unas semanas despues. Leo, con una toalla colgada al cuello y el cabello aún húmedo, salió del baño justo en ese momento sonó su celular. Lo toma y mira la pantalla.
—¿Quien es?—pregunta Zendaya.
—Mi madre... pense que no regresarian hasta el año que viene.
—¿Es tu madre? —susurró ella—. Oh por Dios.
—Eso es nuevo.— dice Jean.
Leo tomó el teléfono y lo puso en altavoz, sentándose a su lado en el sofá.
—¡Feliz cumpleaños, hijo!