El silencio era tan denso que Leonard decidió romperlo.
—Bueno… creo que los bebés ya tuvieron suficiente atención por hoy. —Su voz sonó suave, intentando aliviar la tensión—. ¿Verdad, Jean?
Jean asintió y se inclinó sobre los cochecitos, pero antes de moverse, Nikolai levantó la mirada, con el ceño fruncido y una leve vacilación en la voz.
—Zendaya… —dijo despacio, con la garganta cerrada—. ¿Cómo está tu madre?
Y tu tía, ¿sigue viviendo con ella?
Hace años que no sé nada de ellas.
La pregunta