La velada en el restaurante había comenzado con una tensión que podía cortarse con cuchillo. Los padres de Jean y Leonard, sentados con postura impecable y rostros impenetrables, habían observado a Zendaya con una mezcla de juicio y frialdad apenas disimulada. Evelyn, en cambio, con una sonrisa dulce y voz suave, actuaba como el lazo perfecto entre ambas familias… o al menos eso pretendía.
—¿Azafata, dijiste? —preguntó la madre de Leonard, alzando una ceja con desdén—. Pensé que con ese nombre t