111. Por favor... sálvenla
Dante
Alexei asiente con la cabeza, una inclinación firme que me da la tranquilidad de que el trabajo se hará de forma impecable. Las puertas de la ambulancia se cierran con un golpe seco y el vehículo arranca a toda velocidad, con las sirenas bramando.
El interior de la ambulancia es un cubículo de luz blanca y ruido mecánico. El paramédico corta la blusa de Isabel con unas tijeras médicas, dejando al descubierto la gasa empapada en sangre. El monitor empieza a emitir un pitido rápido, agudo,