Del otro lado de la calle, vio a un sujeto con una camisa de cuadros color crema y pantalones casuales blancos. Era Francisco. Salía de un centro comercial. Leo no lo dudó y cruzó la calle para alcanzarlo.
—¡Francisco!
Francisco, que se dirigía al estacionamiento, se detuvo. Se giró y vio al hombre de pelo largo y aspecto andrógino corriendo hacia él. Lo reconoció al instante: era el que estaba con ese tipo. Lo ignoró y siguió caminando.
—¡Oye, te estoy hablando! —exclamó Leo, molesto, y lo tom