Los días posteriores al nacimiento marcaron un punto decisivo en la historia de Krónica. Las semanas avanzaron con una mezcla de expectación y reverencia; el rumor de los nuevos herederos se extendió más allá de las fronteras del reino, cruzó montañas, ríos, desiertos y bosques, llegando a cada rincón del continente. Los reinos sabían que aquella familia, la de los libertadores, era el baluarte contra cualquier amenaza futura. Los hijos de Horus y Hespéride eran vistos como guardianes naturales