Los meses avanzaron con una suavidad engañosa sobre los muros de Krónica, como si el reino entero hubiese entrado en un tiempo suspendido entre la calma y la preparación. Los cinco hijos recién nacidos del linaje Khronos, unidos al trío adoptado de Leighis, formaban ahora un pequeño universo que giraba alrededor de Horus y Hespéride, un universo que tanto las doncellas como los nobles observaban con profunda devoción, aunque no de igual manera. Los cinco legítimos parecían irradiar una armonía