—¿Clara porque tienes la ropa de mi papá?, ¿Por qué tus piernas son tan suavecitas y no como las de papá? — Su curiosidad y observación estaban logrando que ambos nos pusiéramos inquietos. Luna estudiaba cada parte de ella, comparándola conmigo.
—Bueno, pequeña, ve a desayunar. Hoy es un día especial, y prometí hacer tus panqueques favoritos, ¿verdad? —le dije, tratando de sacar a Clara de ese momento, que parecía estar abrumándola. Y escapar de las preguntas de mi pequeña.
Luna se despidió de