Erik.
El bar ya había cerrado al público, y Clara seguía completamente dormida. Vuelvo a acercarme a ella con cuidado y le insisto repetidas veces para que reaccione sin éxito.
—Erik, ya llévala y déjala afuera al lado de la puerta o que, ya vámonos— mi jefe es muy poco humanitario.
Ya puedo notar su cara de disgusto al verla dormida. Sin más, me pongo mi chaqueta tomando mi mochila, luego tomó el bolso de ella e intentó despertarla una vez más, intentando moverla.
—Clara despierta.
—Si no la s