CAPÍTULO DOCE

Erik.

El bar ya había cerrado al público, y Clara seguía completamente dormida. Vuelvo a acercarme a ella con cuidado y le insisto repetidas veces para que reaccione sin éxito.

—Erik, ya llévala y déjala afuera al lado de la puerta o que, ya vámonos— mi jefe es muy poco humanitario.

Ya puedo notar su cara de disgusto al verla dormida. Sin más, me pongo mi chaqueta tomando mi mochila, luego tomó el bolso de ella e intentó despertarla una vez más, intentando moverla.

—Clara despierta.

—Si no la s
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