Valeria acarició con mimo el cabello de la niña que sonrió con complicidad ante el gesto.
—Me encanta tu cabello y el vestido también — la pequeña toqueteó el vestido, acarició la tela disfrutando de la suavidad.
—Tu vestido es más lindo con todos esos adornos —María subió un hombro y su rostro se tiño de un tono rosa que la hizo ver más inocente —Bromeas ¿verdad? Mi vestido es de niña. Parezco tonta.
—¡Claro que no! —Valeria negó con la cabeza al hablar —. Eres la más hermosa de la fiesta —la