Mundo ficciónIniciar sesiónPor seis largos años, guardé en secreto mi amor por mi hermanastro Sebastián, el Alfa de nuestra manada. Esa noche de luna llena, me colé en las oficinas de la manada con la ilusión de sorprenderlo. Pero por la puerta entreabierta, alcancé a escucharlo hablando en voz baja con Marcos, su Beta. —¿Todavía andas con tu hermanastra Ariana? ¿Cuándo la vas a dejar? No me digas que te enamoraste de verdad. Sebastián se rio con desprecio mientras su voz sonaba glacial. —¿Enamorarme? Solo es una beta que anda detrás de mí. Es sexo fácil, ¿por qué no aprovechar? Elena será mi única Luna. —Su papá nos traicionó y lo echamos. Su mamá se metió con mi padre y por eso mataron a mi madre. Seis años... todo este tiempo me he estado vengando de ella. Se lo merece completamente. Todo lo que para mí era tan especial... era solo su venganza, planeada hasta el último detalle. Cada caricia, cada palabra tierna... todo había sido teatro, pura actuación para lastimarme. «Perfecto», pensé para mis adentros. «Si eso es todo lo que soy para ti, me largo de aquí. Ya verás cuando te des cuenta de lo que perdiste».
Leer másSebastián colgó la llamada de un golpe. Inmediatamente después, marcó el número de Elena con manos temblorosas de furia.—¿Sebastián? ¿Al fin me hablas? ¿Ya te diste cuenta, ya entendiste quién realmente es...? —la voz melosa de Elena resonó del otro lado.—¿Tú pusiste el video en la ceremonia? —Sebastián habló con una frialdad que daba escalofríos, su voz despiadada y amenazante.Elena pareció estremecerse ante la amenaza mortal que destilaba su tono. Guardó silencio un momento, luego dejó escapar una risita, su voz cargada de una dulzura retorcida y victoriosa.—Sí. Vi que no te decidías, que no podías terminar lo que empezaste. Así que... te di el empujón que necesitabas. Llevas años planeando esto, no podías desperdiciar la oportunidad. Lo hice por tu bien, por nuestro futuro como Alfas y Omegas de sangre pura.Sebastián perdió los estribos por completo. Temblaba de furia, su poder de Alfa se desbordó sin control, cargando el aire de la habitación con una tensión palpable.—¡Ya te
La 'muerte' de Ariana lo había llevado a echar por tierra la venganza que tanto había anhelado durante seis años.Pero cuando el pánico y el arrepentimiento se apoderaron de él con fuerza arrolladora, nada más le importó.Marcos suspiró hondo al verlo en ese estado y dio unos golpecitos en el cristal. Cuando la ventana bajó, habló con voz cansada y resignada:—¿Realmente solo querías vengarte de Ariana? Sebastián, quizás estás demasiado cerca de la situación para verlo claro, tal vez ni siquiera te has dado cuenta. Hace mucho que dejaste de verla solo como una herramienta de venganza.—Desde que te pusiste del lado de ella contra los ancianos, desde que te quedaste despierto toda la noche cuidándola cuando estaba enferma, consolándola con tu aroma de Alfa, desde que casi te vuelves loco y destrozaste todo el campo de entrenamiento cuando se lastimó... sin darte cuenta, ya te importaba mucho más de lo que tu plan de venganza permitía.—Piénsalo bien. Si Ariana hubiera llegado hoy a la c
Antes de que pudiera terminar, la madre de Ariana ya no aguantó más. Se largó a llorar desconsoladamente.Sebastián se desesperó completamente y casi se desploma.De pronto recordó haber visto a Ariana en el salón de asuntos de la manada. Ella había dicho que estaba resolviendo unos trámites por su madre... Entonces, desde ese momento ya había estado planeando abandonarlo definitivamente.Esa verdad cruel lo golpeó de lleno y destruyó toda su seguridad, esa ilusión de que controlaba la situación.Pero Sebastián se negaba a creerlo. Un solo pensamiento lo atormentaba. ¡No, Ariana no podía irse así de fácil! ¡Su venganza aún no había terminado! ¡Ni siquiera había comenzado a castigarla como correspondía! ¡No lo iba a permitir! ¡De ninguna manera iba a dejar que Ariana desapareciera de su vida!Sebastián apretó los puños hasta que las uñas se le enterraron en las palmas y empezó a sangrar. No podía apartar los ojos de las noticias del accidente que pasaban en el celular de la madre de Ari
Elena jamás imaginó que Sebastián reaccionaría así contra ella. Su aura de Alfa la oprimía, casi ahogándola. Por un instante, el pánico asomó a sus ojos. Las lágrimas no tardaron en brotar, deslizándose por sus mejillas como perlas rotas, mientras su voz se quebraba de dolor y miedo.—Sebastián... me estás lastimando... —lo miró con cara de víctima e inocente.—¿Cómo se te ocurre? ¿Y cuándo iba a tener la oportunidad de quedarme a solas con Ariana? Llevo años a tu lado, sabes perfectamente lo mucho que significa este plan para ti. ¿Para qué iba a echarte todo a perder precisamente ahora? ¡Hoy se supone que es nuestra ceremonia de apareamiento, el día más importante de nuestras vidas!—¿Otra vez esa maldita Ariana te llenó la cabeza de mentiras? Es hija de un traidor, ¿qué puede esperarse de ella? ¡Seguro quiere que nuestra unión fracase para seguir aferrada a ti, a ver si logra conquistarte otra vez!Durante años, Elena le había repetido palabras similares al oído una y otra vez, incan
Último capítulo