Kael
Las malas noticias siempre llegan cuando uno intenta concentrarse. Yo estaba revisando unos contratos de importación cuando Matteo me llamó para decirme que uno de mis choferes necesitaba hablar conmigo… urgente.
El hombre entró nervioso, gorra en mano, sin mirarme directamente.
—Señor… hubo un pequeño desvío cuando llevaba a la señorita Danae a su casa.
Mi mandíbula se tensó.
—¿Qué clase de desvío?
—Ella… me pidió que me detuviera frente a una florería. Dijo que solo serían unos minutos.