Kael
La lluvia seguía cayendo incluso después de que salí de su habitación.
El sonido era un rumor constante, un acompañamiento perfecto para el caos que me llenaba el pecho. Cerré la puerta despacio, apoyando la frente en la madera fría, tratando de controlar el temblor en mis manos.
La había visto.
La tenía frente a mí.
Y aunque sus ojos me miraban sin reconocerme, era ella. Mi Danae.
Cada gesto, cada inflexión de su voz, cada temblor de sus labios me recordaba a la mujer que creí haber perdi