Hana sonrió al dar pasos hacia él, sentándose al lado del lobo que le permitió acurrucarse. Hana acarició el pelaje oscuro, los dos adentrándose en su propia burbuja. En ese instante, el aroma de Adrien y estar junto a él la hacían sentirse segura, como en casa. No existía mal que la atacara al estar con Adrien, y, aunque ella fuese una loba de tamaño relativamente pequeño y algo frágil, estaba dispuesta a defenderlo por completo. Hana sospechaba que comenzaba a amarlo, lo cual le asustaba y al