La tradición decía que la Omega debía presentarse frente al Alfa con todas las rosas que éste le había entregado durante semanas, y en algunos casos, meses. Si dejaba caer el ramo, significaba rechazo. Si mantenía el ramo en sus manos y besaba a su pareja, significaba aceptación. Un proceso sencillo que tanto impacto hacía, sorprendentemente.
Un rechazo hería gravemente el orgullo del Alfa, pero era considerado de mal gusto que no terminara aceptándolo en algún momento. Hana necesitaba calmar s