—¿Pasó algo malo, Hana? —Jade preguntó, con la mirada fija en la puerta que recién había sido cerrada por cierto Alfa. Adrien había desaparecido tan extrañamente que Jade comenzaba a sospechar.
—No. —Hana permanecía cabizbaja, con los libros en sus brazos. Debía ocultar en mayor medida posible el sonrojo que había nacido en sus mejillas y que no quería desaparecer desde hace un buen rato.
Hana había venido hasta ella, con Adrien siguiéndola; luego, con una actitud para nada común, el Alfa dijo