Giulio salió del comedor con pasos firmes, aunque cada músculo de su cuerpo estaba tenso. Apenas la puerta se cerró detrás de él, sacó el teléfono del bolsillo y marcó a uno de sus hombres de confianza. La voz grave al otro lado respondió de inmediato.
—Prepara el avión. Quiero la hora exacta de llegada para esta noche. —Su tono no admitía réplica.
Colgó sin esperar respuesta. Necesitaba volver a Los Ángeles cuanto antes. Volver a su fortaleza, a su centro de operaciones, y ponerle fin de una v