La noticia se propagó como fuego entre los clanes.
El cuerpo de **Franco Romano** había sido hallado en una bodega del puerto, con un solo disparo en la cabeza.
La policía, por supuesto, no tardó en archivar el caso como un “ajuste interno”, pero en el bajo mundo nadie se engañó.
El mensaje era claro, brutal y perfectamente calculado.
La heredera perdida de los Mancini había vuelto.
Durante años, los rumores sobre la supervivencia de Isabella Mancini se habían considerado leyendas. Algunos la l