Mundo ficciónIniciar sesiónVi que Luva sujetaba el costado del hogar para ponerse de pie y le tendí mis manos para ayudarla a incorporarse.
—Sivja, pues —dijo—. ¿Qué precisas después de semejante viaje?
Le recité de memoria la lista acostumbrada, mientras ella se limitaba a asentir, repitiendo mis palabras para sus adentros. Antes de marcharse en busca de nuestra comida, se detuvo frente a Mael, que seguía en el sillón, esperando que alguien se dignara a decirle qué hacer.
Luva le abrió el manto, r







