Mundo ficciónIniciar sesiónPermitir que mis emociones se salieran de control tampoco ayudaría. Precisaba mantener la cabeza clara y fría como nunca antes. Y de paso, aprovechar para liberarme del odioso yugo de adicción que Olena me había impuesto.
Tomé la mano de Mael respirando hondo y lo llevé a la tina. Al menos no se puso como mula empacada cuando lo desvestí, aunque advertí la mirada que le echaba al collar de plata cuando se lo quité, de añoranza o resignación como si lo despojara de algo valioso.







