Mundo ficciónIniciar sesiónEl noble humano había instruido bien a sus súbditos. Todos traían comida para los próximos dos días, y habían empacado atados o cajones livianos con ropas y unos pocos enseres o herramientas de los que no querían desprenderse. Eso era todo.
Aguardaron en sus casas, listos para partir, a que uno de los nuestros llamara a su puerta. Sólo entonces se dirigían con sigilo hacia el puente volante que tendiéramos sobre el L







