—¿De verdad pensaste que no descubriría tus juegos sucios? ¿Realmente creías que no me daría cuenta de todo cierto? —preguntó con una sonrisa fría, cargada de sarcasmo.
Isabella palideció al instante, sus labios, blancos, delataban su nerviosismo.
—Mateo, no entiendo a qué te refieres —murmuró evitando su mirada mientras sus ojos bailaban inquietos
Mateo soltó una risa áspera y se acarició el rostro con lentitud, clavando los ojos en ella.
—Así que… ¿pretendes negar que tú provocaste que