Mateo, más que rabia, sentía una fuerte decepción. Nunca imaginó que Valentina fuera capaz de una humillación tan brutal como la que le había hecho pasar. Así que, de inmediato, con movimientos bruscos se alistó y salió de la habitación, decidido a no tolerar tal humillación.
Valentina, por su parte, iba de camino a reunirse con unos antiguos subordinados de su padre. Necesitaba reclutar a más personas y expandir la red de aliados para fortalecer la organización y asegurarse de que nadie pud