Capítulo 12: El Despertar de la Luz
La noche fue un tormento de sueño fragmentado y recuerdos inquietantes. Cada vez que cerraba los ojos, volvía al patio de entrenamiento, al peso sólido del cuerpo de Ronan inmovilizándome contra el suelo, a sus ardientes ojos rojos a solo unos centímetros de los míos, al aire espeso con una promesa peligrosa e innombrable. Mi cuerpo se encendía con un calor que no tenía nada que ver con el entrenamiento, y mi corazón golpeaba contra mis costillas con un ritmo