Nadia.-
— Ese día tu padre me llamó, desesperado, quería ponerla a salvo, pero era demasiado tarde ya el coche de tu madre había chocado –el recuerdo lo hizo temblar, tenía la mirada perdida–. cuando él y yo llegamos, el auto estaba en llamas, Rose tenía la completamente ensangrentada, nos esforzamos por sacarla y lo hicimos, respiraba aunque con dificultad, a tu padre se le ocurrió hacerla pasar por muerta, cuando la ambulancia llegó, le pagamos a los paramédicos, para que dictaminaran que tu