Lina.-
Cuando salgo de la habitación con los tacones en la mano me topo con Emil y Nadia devorándose en medio del pasillo no puedo evitar sentir envidia de esos dos, me aclaro la garganta para que noten mi presencia, ambos se separan sobresaltados.
— ¡Amiga, hola! ¿Qué haces?
— Sí, ¿Qué haces aquí? Lina, deberías estar con el general –pregunta Emil limpiándose el labial de la boca con el pulgar.
— Espero que con eso te refieras a hablar con él y no…
— ¡¿Qué cosas?! Claro que es eso –respon