Capítulo 53

Emil.-

No me importaba en lo más mínimo el sufrimiento de los demás, mucho menos el de este hombre que parecía en fachada… bueno.

Pero, ver a Nadia tan destrozada, cuando me juré a mí mismo que nunca más volvería a derramar una sola lagrima, que sería feliz, y aquí estamos.

— Sabes, no soy un mafioso –Asan rompe el silencio de la sala–. Pero, te puedo asegurar que ese porte no funciona conmigo, no me das miedo.

No moví un solo musculo, sabía que si lo hacía, sacaría mi arma y pondría una bal
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